Disfrutando 12 horas en San Miguel de Allende
(Nota original: Periódico Excélsior, S.A. de C.V.).- Más allá de las galerías de arte San Miguel de Allende ofrece actividades para realizar desde las primeras horas del día y hasta el anochecer.
8.00 hrs. El día inicia con un rico desayuno en el restaurante del hotel Rosewood, uno de los más bonitos del destino, donde sirven los mejores platillos mexicanos, para agarrar fuerzas.
9:00 hrs. Comienza el tour en bicicleta que sale del centro del pueblito y que pasa por el Santuario de Atotonilco y La Cieneguita, cruzando veredas y capillas del siglo XVII y XVIII.
10:00 hrs. Al pasar por la presa Allende, se observan iglesias y haciendas emergiendo del agua, sobre todo en épocas de poca lluvia, como ésta.
11:00 hrs. En “La Gruta” se detiene el recorrido para disfrutar y relajarse en sus aguas termales. Es opcional entrar al agua, pero la temperatura resulta casi inevitable para darse un chapuzón.
14:00 hrs. El recorrido termina, nuevamente en el centro de San Miguel. Mauricio, el guía, finaliza comentando que este paseo también puede realizarse en cuatrimotos, caballos o caminata, y hasta es eposible sobrevolar San Miguel de Allende en un globo aerostático.
Después del tour el hambre apremia, así que luego de estirar las piernas aprovechando para relajarlas después del pedaleo, llega el momento para encontrar un buen lugar y comer en los alrededores del jardín principal.
En medio de callejuelas flanqueadas por galerías de arte se camina observando el rojizo de las fachadas de los edificios de las casas antiguas, algunas conservan el estilo viejo y el olor a madera húmeda que se puede percibir, aunque el olfato no esté tan bien educado.
15:00 hrs. La búsqueda de un buen lugar para comer nos lleva a la parroquia de San Miguel Arcángel, símbolo de la ciudad e icono del destino. Los restaurantes de los alrededores ofrecen una vista inigualable para sentarse a comer. Es inevitable levantar la mirada hacia la fachada de la iglesia, de estilo neogótico y que tardó más de tres siglos para su construcción, la cual se posa en medio de dos palmeras, con un cielo azul que asemeja al mar.
17:00 hrs. Luego de una comida de reyes, aguarda un paseo muy “juguetón”. Se trata de la visita a “La Esquina”, el museo que exhibe más de mil juguetes populares mexicanos, una excelente opción para hacer digestión.
Desde el jardín del centro, el mejor camino para llegar es tomando la calle San Francisco. El lugar se encuentra calle arriba al llegar a la esquina con Núñez. Al caminar observamos el tranvía que da recorridos a los turistas, con pasos de leyendas, y a visitantes y baby boomers norteamericanos jalando la cuerda de sus perritos.
En el museo es posible observar estos objetos que han sido adquiridos durante cinco décadas por la maestra Angélica Tijerina. Hay desde juguetes rústicos y artesanales, hasta muñecas de trapo y animalitos hechos con barro o palma.
18:00 hrs. A partir de esta hora, inician las clases de danzón en varios estudios de baile de la ciudad, como en el Arthur y Murray, un lugar con pista de baile y restaurante.
Desde el swing hasta el tango, merengue o country, pasando por mambo y rock & roll o vals, este sitio ofrece clases para aprender los mejores pasos en la pista, sin importar el género musical. Los cursos los imparten maestros profesionales y cada fin de semana hay grupos que tocan salsa o rock en vivo.
20:00 hrs. Después de dos horas de clases es momento de una deliciosa cena y qué mejor que acompañada de música de jazz en “El Tío Lucas”. Aquí el ambiente está rodeado por estrellas de muchos picos como lámparas pendiendo del techo y flores adornando las paredes.
Por las noches el patio al aire libre es encantador, sobre todo para quienes disfrutan de escuchar buena música y pasar un rato ameno. Max, el dueño, siempre está presente y al tanto de que todos se la pasen bien.
A partir de las 21: 00 horas, los jueves y domingos se escucha son cubano, pero los días restantes, el jazz es parte primordial de este lugar, donde la música de Antonio Doris o Kenny Rogers forman parte del repertorio musical a escuchar.
