Centenario del Natalicio de Jorge Negrete
(Nota original: Cia. Periodística Meridiano S.A de C.V. Por: Juana Crespo Arrona).- Hoy se cumplen 100 años de que Jorge Negrete viera por primera vez la luz entre un frío de noviembre y los callejones de Guanajuato. Quienes convivieron o alguna vez le vieron, transmitieron por generaciones las anécdotas de aquel hombre alto, justo y filántropo, que dejó familia entre los estados de Guanajuato y Jalisco.
Jorge Rafael Negrete García, quien es hijo de Diana, la única hija que concibió el “Charro Cantor”, platicó aquellas historias que lo volvieron famoso entre los años 40 e incluso cómo su carácter recio y ordenado le valió ascender peldaños en su carrera.
“Era un verdadero filántropo, veía por los demás y le afectó en su carrera en su tiempo. Era de los que por primera vez le llevaron las ‘Mañanitas’ a la Virgen, no es como ahora que se filma y todos lo ven, él lo hacía por devoción fue muy interesante…Era muy devoto de la Virgen de Guadalupe”, platicó su nieto, desde la Ciudad de México.
Las anécdotas que su madre Diana le contó, refieren al éxito que se ganó en toda su carrera, al grado de mover masas.
“A él le pasaba lo que a los Beatles pero 40 años antes que ellos, mucha gente iba a verlo y era raro en ese tiempo, pasaba mucho en España, Chile, Argentina, Cuba”, recordó.
El cómo Negrete pasa de la vida militar a la artística ocurrió de forma espontánea, al seguir a una mujer hasta un edificio que lo llevó a su destino: la música. “Un día estaba de franco o de licencia, con un amigo, eran muy jóvenes -21 años- vieron a una muchacha y la siguieron hasta un edificio en la Academia de canto y ópera de José Pierso, ahí fue a probar su voz y le sorprendió desde la primera prueba que le hizo”.
El carácter fuerte y disciplinado de Jorge Negrete le valió tener en orden lo que quería, sin embargo, no todo fue rigidez, se daba tiempo para bromear a sus compañeros.
“Le gustaba poner cohetes a los directores de cine, de música, empezó la carrera muy chamaco”, comentó.
Rafael Negrete se refirió al mito que envuelve a su abuelo, que refiere a su aversión a los trajes de charro en la película: “¡Ay, Jalisco no te rajes!”.
“Dice el mito urbano que le presentaron un traje de chinaco con sombrero de charro y dijo: ¿qué es esto? Y de ahí se hizo el chisme, pero hay tres películas antes entre 1937 y 40 que ya había vestido de charro y cantado rancheras, una de ellas: “Fanfarrón”, “La Valentina” y “Juan sin miedo”, señaló.
Amante de los chayotes y postres –como el pay de manzana- Negrete nunca se alejó del todo de su amor por México.
“Le gustaba comer la calabaza que se hace con piloncillo…Era muy buen caballista, la casa que tenía en México se fue fraccionando, en su caballeriza, picadero, al estilo de los años 40, algo muy de la época”, recordó la anécdota.
Una de las frases usadas durante su gestión como líder de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), fue el ayudar a los actores que así lo necesitaran.
“Evangelina Elizondo, que estuvo cerca en las oficinas de la ANDA y la producción cinematográfica, decía que decía: el rico tiene que ayudar al pobre, el joven al viejo y el sano al enfermo…Otro guanajuatense que tuve la oportunidad de conocer fue Pedro Vargas, quien decía que llegaba la gente a la Asociación de Actores a preguntar si les prestaban dinero y decía: La asociación no presta, pero yo le presto, ¿cuánto necesita?, así era Jorge Negrete y con Pedro también hizo duetos”, agregó.
Ahora, Rafael sigue los pasos de su abuelo, después de analizar su obra está convencido de que la sangre llama y más cuando la música se lleva en las venas.
Jugaba a cantar en León
Las calles de León alguna vez sirvieron de cancha de juego al famoso Jorge Negrete, quien hoy cumpliría 100 años de vida.
Sus padres David Negrete y Emilia Moreno, se conocieron en la época revolucionaria en el municipio de Silao, donde existen rastros de una familia de abolengo dueña de haciendas. Hoy en ese municipio, entre las calles Lucero y Aurora, sólo se encuentra una placa de la casa que fue habitada.
La familia de ambos sólo compartía una línea de sangre, por lo que su único patrimonio fue la educación de David Negrete, quien ingresa a las fuerzas armadas debido a la oportunidad educativa que esto representaba.
Poco a poco, David Negrete escaló puestos dentro de la milicia, lo que le valió el cambiar continuamente -junto con su familia- de domicilios: primero Silao –donde nació el mayor David-, después Guanajuato –donde nació Negrete, para después pasar por zonas como San Luis Potosí, León y finalmente la Ciudad de México.
Sus visitas de éxito
Según las anécdotas contadas a Susana Ramírez, cuyo restaurante colindaba con el Hotel México, la figura de Jorge Negrete era vista con respeto en la ciudad.
Pasó varias veces por ese lugar y la seguridad que portaba en aquel entonces lo hacía ver inalcanzable.
“Me cuenta mi madre que era muy difícil acercarse a él, que en varias ocasiones llegó con María Félix, pero era algo especial, que casi no se acercaban las personas a él…”, platicó.
En el Barrio de Santiago se proyectaron sus filmes, en el famoso cine Isabel, donde los viejos moradores recuerdan que de pequeños el artista acudió a promover sus películas.
“Estaba el cine Isabel, Hernán, Coliseo, ponían películas de Jorge Negrete, incluso hasta ellos venían a promocionarlas, dijo Ignacia Mosqueda Arredondo, quien vive en el Barrio y recuerda esa anécdota vagamente.
Para músicos como Roberto Vallejo, el interpretar sus canciones fue un modo de vida; la inspiración, la calidad de composición provoca que su trabajo se niegue a ser extinto.
“Fue un cantante de ópera antes de ser actor. Destacó mucho en el cine por la cuestión de Jalisco, pero no era de ahí, era de Guanajuato. Se le recuerda con mucho cariño. Puso el nombre de México en todo el mundo por el traje de charro y la de ‘México, lindo y querido’ la cantó con toda el alma…Pero hoy ya muy pocos piden sus canciones, ojalá las próximas generaciones no lo olviden”, dijo Roberto Vallejo, el trío los Pericos.
Paga familia joyas
Hay quienes recuerdan anécdotas que causaron polémica después de la muerte del cantante, que refiere a que la familia podría haber pagado unas joyas que en vida regaló a su esposa María Félix.
“Fue algo muy sonado en México que doña María Félix había recibido un regalo: joyas. Cuando muere Jorge Negrete había que pagar porque había firmado un documento y desde luego la familia tenía que pagarlo, que ella se había ido a Europa y se negó a devolver el regalo, la familia los pagó”, comentó Carlos Arturo Navarro Valtierra, cronista.
Estudia en león de los siete a los diez años...
Fue aquí en León donde Jorge pasaría parte de su educación de los siete a los diez años, en la escuela del padre Ignacio Gutiérrez Orozco en el Centro.
Familia de parte de su madre, radicó buena parte de su tiempo en el municipio, otros más decidieron por Jalisco.
El famoso antropólogo leonés, Wigberto Jiménez Moreno, forma parte del árbol genealógico de Negrete. En varias ocasiones contaba de su descendencia a quienes lo escuchaban.
“Yo se lo escuché en dos ocasiones a don Wigberto Jiménez Moreno decir que era primo hermano de Jorge Negrete”, dijo Carlos Arturo Navarro Valtierra.
Las calles de la Paz y Madero se convirtieron en un punto reconocido por los Negrete Moreno, quienes pasaban a visitar a sus familiares.
Subía a la azotea a cantar...
Negrete gustaba de hacer travesuras y recordar su estadía corta entre las calles céntricas de León.
“Le daba por subirse a la azotea con la guitarra a cantar, desde niño lo hacía, y mi madre tenía la edad y se daba cuenta, porque vivía en el rumbo y pues yo nací en la calle de la Paz 101 y a unas cuantas puertas vivían las Jiménez, que una de ellas vive en Guadalajara”, platicó.
Se dice que también Jorge Negrete estudió en León, por una corta temporada.
Después de emigrar a la Ciudad de México y encontrar la vocación que le daría fama y fortuna, Negrete regresó a Guanajuato por actividades de trabajo.
