Encuentran similitud del Cerro de La Piedra con forma piramidal

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cerro-de-la-piedra(Nota original: Organización Editorial Mexicana S.A. de C.V.).-  Épica es la cultura que habitó el Cerro de la Piedra, la que data del año 650 al 1000 después de Cristo; existe similitud a la cultura del Cerro del Sombrero localizado por el rumbo de la presa la Purísima, pues ambos eran teocráticos, es decir que, tenían gobiernos ejercidos directamente por Dios o sometido a las leyes divinas a través de sus ministros o representantes, como el de los antiguos hebreos. 

Luego del recorrido realizado por la zona en julio del año que transcurre, en compañía del antropólogo Gustavo Cabrera Flores, éste realizó una serie de minuciosos estudios referentes a la cultura que habitó en ese sitio y los resultados arrojados son sorprendentes.

Entrevistado respecto al lugar, el profesionista reveló que se trata de dos polos con ciertas semejanzas, tanto el cerro del Sombrero ubicado al sur y el de La Piedra localizado al norte respectivamente, contaban con su propia teocracia que era similar y la cultura que radicó en el sitio pertenece al periodo epiclásico o clásico tardío, es decir, al año 650 al 1000.

Parte de los estudios efectuados, comprende la ubicación del mismo y en este sentido, explicó que al norte de dicho cerro está la sierra de Santa Rosa, al oeste el bulevar Euquerio Guerrero, al sur el Cerro del Sombrero y al oriente el Cerro de la Bufa.

Así mismo, aduce que desde la base del cerro, el bulevar Euquerio Guerrero hasta la parte más alta del mismo, son aproximadamente 82 metros de altura lo que mide.

En la zona de influencia donde se localiza el citado cerro, hubo aldeas que tenían chozas habitadas por las etnias de la época, también hubo mercados, cementerios, caminos y tierras para el cultivo.

Los habitantes de las aldeas se dedicaban al cultivo, es decir, a la agricultura, cultivaban maíz, calabaza y chile.

La gente era gobernada por sacerdotes y gobernadores que residían en el Cerro de la Piedra y su cultura era idéntica a la del Cerro del Sombrero, enclavado por el rumbo del Zangarro, entre los límites de la presa La Purísima.

No se descarta que en toda la zona de influencia entre uno y ambos polos, o sea de La Piedra al Sombrero, en todo el trayecto haya vestigios prehispánicos enterrados como coecillos, bases piramidales, objetos de cerámica, pero ante el crecimiento demográfico hacia el sur de la ciudad, todos esto quedará sepultado de por vida.

Debido a que en ese periodo la vegetación era muy abundante por esas tierras, los habitantes llegaron a ese sitio desde el Río Lerma pasando pro el Río Lajas y de allí llegaron hasta el Río Guanajuato, la explicación lógica es que era más fácil desplazarse por las riveras de los ríos que por la serranía que era muy tupida, lo que la convertía en intransitable.

Por las riveras del río Lerma, se desarrollaron las culturas del bajío y por su ubicación, tenían contacto con las culturas de Meso América y por el mismo río se llegaba a Jalisco, esto denota que las culturas de la localidad tuvieron contacto con otras del occidente de México como Jalisco, Colima y Nayarit.

Geología:

En el Cerro de la Piedra el basamento es conglomerado rojo y la parte de arriba son reolitas. "Es un cerro que en la parte alta estuvo recubierto por rocas reolíticas de gran tamaño o cantos rodados, de color blanco, crema o rosado. El cerro tiene forma piramidal, le dieron esa forma colocando piedras sobre la roca del sitio, cuyos trabajos fueron muy laborioso", explicó el antropólogo. Se trata pues, de un cerro con forma piramidal, pues en sus tiempos, hubo escalones que forjaron al colocar una piedra sobre la otra para llegar hasta la cumbre.

El color blanco que cubren al Cerro de la Piedra y que le dan la forma piramidal, hacia que resaltara de otros cerros colindantes.

En la cumbre, en donde por cierto existen piedras con forma de sillones, que más adelante daremos a conocer fotográficamente, se sentaban los sacerdotes para vigilar a los aldeanos, quizá con el fin de evitar una invasión, estar prevenidos para cualquier eventualidad o para evitar una sublevación de los gobernados.

En la parte central del cerro y sobre la planicie que se publicó en las anteriores ediciones, este representaba un centro de culto para los gobernantes y sacerdotes.

Por la ubicación del cerro y debido a que el sol sale por el oriente, de el Cerro de la Bufa a la Piedra, no se descarta que en la parte más alta los sacerdotes y sus gobernados rendían culto al sol, a la luna y al firmamento

A pesar que la época fue de esplendor, la gente empezó a emigrar al norte, pero primero llegaron al Cerro del Sombrero y a la postre más al norte, es decir, al Cerro de la Piedra.

En el Sombrero había una sola teocracia y una sola cultura y no obstante la diferencia entre sacerdotes o gobernadores, trajo como consecuencia la separación de una parte del grupo que decide separarse, emigrar al norte y asentarse en La Piedra. A la postre hubo rivalidades entre una y otra cultura que como ya se dijo anteriormente eran similares, pero esas desavenencias no llegaron a ser de tipo bélico.

Ciclos:

En lo referente a los cientos o miles de tepalcates encontrados en la periferia del Cerro de la Piedra, esto obedece (según su cultura) a que tenían ciclos de 52 años, porque creían en ese tiempo se acabaría el mundo. Al vencerse ese termino y ver que no pasaba nada, esto era motivo de jubilo, hacían ritos ceremoniales y rompían las vasijas y la cerámica que elaboraban.

Los sacerdotes y gobernadores tenían pleno conocimiento de las temporadas del año, sabían cuando debían comenzar a sembrar en verano y en el otoño cosechaban. Esto, gracias a los estudios que tenían de la naturaleza, los movimientos del sol, la luna y el firmamento.

Es necesario comentar que los gobernantes dictaban leyes, gobernaban, impartían justicia y eran los intermediarios entre los dioses, es decir, llevaban a los dioses las suplicas que les pedía la gente.

Más adelante, Gustavo Cabrera explica que en el México prehispánico existía la creencia que los dioses superiores vivían en el cielo y de ahí la explicación del por qué los cerros y las montañas para ellos eran sagrados, ya que eran los lugares más cercanos entre la tierra y el cielo.

Debido a la distancia entre el Cerro del Sombrero y el Cerro de la Piedra, no se descarta que toda la zona de influencia entre uno y el otro, como es la carretera que conduce a Juventino Rosas, en las tierras aún sin fincarse y en los fraccionamientos que se han construido, así como en los nuevos que se edifican, no se puede soslayar que existen varios vestigios que están enterrados y que, conforme avanza el desarrollo demográfico por aquellos terrenos, estos quedarán sepultados de por vida.

Esto, por el atípico crecimiento de fraccionamientos y centros comerciales, talleres y otras industrias pequeñas y medianas que se han instalado en la zona.

Esta cultura, la clásico tardío, se terminó en el 900 o 1000 años d C., ante el cambio climático que se caracterizó por sequías, hubo varios años en que no llovió y las cosechas se perdían., ya que eran, como se indicó renglones arriba, culturas sedentarias que vivían de la agricultura y al no haber cosechas, no tenían qué comer y de este modo empezaba el éxodo, comenzaban a abandonar las ciudades hasta dejar las mismas prácticamente abandonadas.

A la postre, llegaron los Chichimecas que comenzaron a invadir la zona y no solamente los terrenos locales, ya que hay vestigios de esta cultura chichimeca en gran parte de Meso América y el valle de México.

La naturaleza jugó su papel, la vegetación creció en esas áreas que poco a poco se fueron tapando. A la llegada de los españoles, éstos no se dieron cuenta que en esos sitios existieron las etnias y cultura descrita anteriormente y por ende pasó desapercibida.

Referente a la cerámica que elaboraban y utilizaban los habitantes de esa época, esta tiene su origen de la cultura Chupícuaro, una de las más antiguas del estado de Guanajuato, aunque para ese periodo esta cultura ya había desaparecido, se extinguió .alrededor del año 300 d. C.

Vestigios:

Algunos de las restos que se aprecian por el lugar como cabezas de hacha en piedra basáltica, y restos de cuchillos de oxidiana, además de los pedazos de cerámica, eran instrumentos de uso cotidiano.

Y En lo que se refiere a las cosas basálticas y oxidianas que han sido localizadas en los alrededores del cerro, no son de origen local. Esto tiene una explicación, pues se presume que como tenían contacto y comercialización con otras culturas del bajío, así es como las obtuvieron, es decir, a base de intercambios culturales y comerciales que se tuvieron y extendieron a lo largo del río Guanajuato.

En algunas rocas del lugar se aprecian hoyos cavados durante el dominio de esa cultura, estos no los hacían para juntar agua del cielo para consumo, debido a que eran muy chicos, tal vez los fabricaban para que tuvieran una función como espejos, pues por las noches el firmamento se reflejaba en el agua allí almacenada y esto ayudaba a los sacerdotes para los estudios que llevaban a cabo.

A la fecha, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, delegación Guanajuato, tomó conocimiento de ese cerro, pero a la fecha no se ha visto por la zona a los antropólogos llevando a cabo los trabajos de campo.

Cuando este medio de información comenzó a sacar los primeros reportajes de la zona, solamente el municipio, a través de la Dirección de Control y Vigilancia que preside José Salmones Espejel, colocó sellos y escritos para prohibir que se siga fincando en las faldas del cerro que por cierto han sido invadidas por las nuevas construcciones.

Y según la apreciación de conocedores del tema, esa zona es rica arqueológicamente hablando, pues su influencia está desde el Cerro de la Piedra hasta el Cerro del Sombrero, es decir, a más de 15 kilómetros que, en el caso que llegara a ser rescatada por las autoridades del INAH, sería más grande que la cultura Coporo de Ocampo o bien que la propia Cañada de la Virgen en San Miguel de Allende.

Cada periodo de 52 años hacían ceremoniales y rompían la cerámica, mientras que la oxidiana la comercializaban con otras culturas.