En el siglo XVIII se inició con la procesión del Paso de Sacerdote

paso-del-sacerdote-01(Nota original: Grupo Milenio Por: Daniel Martínez).-  Los feligreses de San Miguel de Allende viven el fervor de la Semana Santa apegados a la tradición desde hace tres siglos. La procesión del Paso de Sacerdote o del santo Encuentro del Viernes Santo usa la flagelación y dolor corporal como penitencia. 

Los protagonistas de esta ceremonia son los Cilicios, ellos son quienes a base de dolor pagan la penitencia por el perdón de sus pecados.

Caminan con una cruz a cuestas, una corona de espinas en la cabeza y descalzos, encubiertos en un atuendo confeccionado con mecate con una soga al cuello y un lazo para flagelarse.

La señora Antonia Guerrero es la encargada de organizar a los 35 cilicios que participarán en este Viernes Santo y mencionó que ya nadie se hiere con intensidad, a excepción de tres o cuatro personas que prefieren hacerlo a la antigua: descalzos y azotándose la espalda.

“Hay unos que sí van descalzos y se flagelan porque dicen que es su penitencia”, mencionó.

El término de cilicios se debe al origen de esta añeja tradición.

En el siglo XVIII, el padre Luis Felipe Neri de Alfaro inició con la procesión del Paso de Sacerdote, en la que utilizaba “cilicios”, instrumentos de piel para causarse dolor mientras cargaba una cruz desde el Santuario de Atotonilco (a 12 kilómetros de San Miguel de Allende), hasta el Oratorio de la entonces villa.

Uno de los fieles que participan cada año explicó la historia del Padre Luis Felipe Neri y el comienzo de la tradición de suplicio en el Viernes Santo. Para él no es ninguna penitencia sino parte de una responsabilidad, dijo.

“Cuenta la historia que el padre de Alfaro se vestía de cilicios para flagelarse en el trayecto de la procesión el Viernes Santo”, mencionó Juan Villa, uno de los herederos de la tradición y último representante de la cofradía de San Roque, la más antigua en San Miguel de Allende.

Luis Felipe fundó la hermandad de la Santa Escuela de Cristo, que en 1752 al principio sólo era de españoles, pero con el paso de los años la procesión fue puesta en práctica por todos los sanmiguelenses.

El padre fundador hizo una imagen de Cristo cargando la cruz y siendo golpeado, que levanta la cara y que fue nombrada El Divino Maestro.

La representación con más de 300 años permanece en resguardo de la Santa Escuela y se saca a las calles para la celebración de dicha procesión del Encuentro el Viernes Santo.